Financiación pública de I+D+i: nuevas tendencias en España y Europa

La consultora especializada en financiación de la innovación Evolution Europe identifica un cambio en el panorama de la financiación pública de I+D+i en España y Europa. El nuevo escenario apunta hacia una ayuda más selectiva y estratégica vinculada a las prioridades tecnológicas, la competitividad, la industrialización y el crecimiento empresarial.

En los últimos años, muchas empresas han asociado la financiación pública de la innovación a una idea muy concreta: fondos extraordinarios, grandes convocatorias de propuestas y una disponibilidad de recursos difícil de repetir. La llegada de Next Generation EU alteró por completo el panorama de ayudas y aceleró inversiones que, en otras circunstancias, habrían tardado años en materializarse.

Pero esa fase está llegando a su fin y sería un error interpretar este cambio como una retirada del sector público de la financiación de la I+D+i. Lo que estamos viendo es algo diferente. España y Europa están evolucionando hacia un modelo en el que los recursos se concentran cada vez más en proyectos capaces de dar respuesta a Retos estratégicos: inteligencia artificial, transición energética, salud, defensa, tecnologías de doble uso, nuevos materiales, biotecnología, descarbonización o autonomía industrial.

Ya no basta con tener un proyecto técnicamente sólido y luego buscar una convocatoria que encaje. Será cada vez más importante comprender hacia dónde se dirigen las prioridades públicas y anticipar cómo la hoja de ruta tecnológica de una empresa puede alinearse con ellas. La financiación pública se está convirtiendo en parte de la estrategia empresarial.

Un buen ejemplo es la nueva Estrategia Deep Tech España 2026-2030, que prevé movilizar más de 8.000 millones de euros para potenciar tecnologías como la inteligencia artificial, la biotecnología, la computación cuántica, la robótica, los nuevos materiales, los semiconductores o las energías limpias. Este plan estratégico permitirá, por ejemplo, que convocatorias recientes como INNTERCONNECTA STEP, que financia proyectos de I+D en cooperación entre empresas españolas, centrados en tecnologías digitales, tecnologías limpias y biotecnología, alineados con las prioridades estratégicas europeas STEP, tengan mayor continuidad.

La clave no está sólo en la financiación, sino en el objetivo: convertir el conocimiento científico en empresas, industrias y mercados.

Este enfoque refleja bien hacia dónde se dirige la financiación pública española: menos proyectos aislados y más énfasis en las capacidades tecnológicas, los sectores estratégicos y el crecimiento empresarial.

Europa se enfrenta al mismo reto: convertir la innovación en empresas

Durante décadas, Europa ha demostrado una enorme capacidad para generar ciencia y tecnología. El problema muchas veces surge después: transformar ese conocimiento en empresas capaces de crecer, industrializarse y competir globalmente. Gran parte de los instrumentos europeos apuntan precisamente a cerrar esa brecha.

Horizonte Europa sigue siendo el principal programa de investigación e innovación, pero iniciativas como el Consejo Europeo de Innovación han introducido una lógica diferente: apoyar a las empresas más allá de la fase de investigación. Programas como EIC Accelerator o STEP Scale Up combinan subvenciones e inversiones y reflejan una idea que está ganando terreno en Bruselas:

No basta con financiar la tecnología; también hay que financiar su entrada en el mercado y su ampliación.

El proyecto aislado pierde protagonismo

Descarbonizar procesos industriales, desarrollar nuevas terapias, construir tecnologías de defensa, transformar la movilidad o avanzar en inteligencia artificial requiere combinar conocimiento, capacidades industriales y talento de diferentes organizaciones.

Por eso, cada vez más convocatorias de propuestas fomentan proyectos colaborativos.Empresas, startups, universidades, centros tecnológicos y organizaciones de investigación deben trabajar juntos para ser más competitivos. Las empresas tendrán que aprender a identificar socios de antemano, construir relaciones dentro de los ecosistemas de innovación y diseñar proyectos que tengan sentido más allá de sus propios límites corporativos.

Diferentes mecanismos de financiación.

Durante muchos años, hablar de financiación pública de I+D+i era casi sinónimo de hablar de subvenciones. Eso ha cambiado, a medida que los nuevos modelos incorporan cada vez más préstamos, garantías, financiación reembolsable, capital público e instrumentos de coinversión con inversores privados.

El dinero público tiende cada vez más a actuar como catalizador. Un solo proyecto puede requerir una subvención en la fase de investigación, financiación para su industrialización y capital para afrontar posteriormente su crecimiento internacional.

La pregunta pasa de “¿qué ayuda puedo obtener” a algo mucho más relevante: “¿Cuál es la combinación de financiación más adecuada para llevar esta tecnología al mercado?”

La simplificación administrativa sigue siendo una asignatura pendiente

Sin embargo, existe una paradoja creciente. Europa está promoviendo una agenda de simplificación y reducción de cargas administrativas, pero en la práctica, muchos procesos de financiación siguen siendo complejos y exigentes.

Se reducen formularios o se anuncian procesos más ágiles, pero al mismo tiempo aumentan las capas de evaluación, la profundidad de análisis, las entrevistas o los requisitos de impacto ambiental. El resultado es que, a pesar de los intentos, los procesos de evaluación son cada vez más complejos.

Un ejemplo de esto es el proceso de evaluación del acelerador EICque inicialmente comenzó como una evaluación independiente por parte de diferentes expertos y ahora consta de dos fases de presentación, dos fases de presentación y una entrevista final ante un jurado de evaluadores.

Otro ejemplo que afecta a proyectos de financiación pública tanto europeos como nacionales es el DNSH (No causar daño significativo) principio. Se trata del principio europeo de “no causar daños significativos” al medio ambiente, que exige demostrar que un proyecto no afecta negativamente a los principales objetivos medioambientales de la UE. En la práctica, agrega requisitos de análisis, justificación y documentación ambiental, así como costos asociados para los solicitantes.

Esta tensión será clave en los próximos años: la financiación pública debe mantener el rigor y el control, pero también ofrecer procedimientos más rápidos, predecibles y proporcionados.

Para las empresas no se trata sólo de preparar buenos proyectos. También se trata de gestionar cada vez mejor la complejidad administrativa asociada.

La inteligencia artificial también está cambiando la forma en que competimos

La llegada de la inteligencia artificial generativa está transformando la elaboración de propuestas de I+D+i.

Hoy en día es mucho más fácil estructurar un informe, mejorar textos, analizar documentación o preparar borradores iniciales de una propuesta. Pero esta aparente simplificación tiene un efecto significativo: si todo el mundo sabe escribir mejor y más rápido, la calidad formal deja de ser una ventaja diferencial y se convierte en un requisito básico e imprescindible.

El valor real reside nuevamente en la tecnología, la estrategia, el conocimiento del mercado, la calidad del consorcio y la capacidad de interpretar correctamente lo que busca el organismo financiador.

La IA puede acelerar la preparación de propuestas, pero también eleva el nivel medio de competencia y hace que la revisión crítica del contenido sea aún más importante.

La anticipación probablemente será la mayor ventaja

Las empresas que mejor aprovechen la financiación pública en los próximos años no serán necesariamente las que conozcan más convocatorias. Serán ellos los que planifiquen el futuro.

Los proyectos competitivos requieren tiempo: definir una estrategia tecnológica, construir un consorcio, preparar una inversión, analizar mercados, fijar objetivos y demostrar impacto.

Las empresas deberían hacer exactamente lo contrario. Primero, definir qué tecnologías quieren desarrollar, qué inversiones necesitan hacer y qué capacidades quieren desarrollar en los próximos tres a cinco años.

Luego, identifique qué instrumentos nacionales o europeos pueden apoyar cada fase. Este cambio de orden puede parecer pequeño, pero transforma completamente el enfoque.

De la gestión de subvenciones a la gestión de una estrategia de innovación

Este cambio de orden, primero de estrategia tecnológica, luego de instrumentos, es también un cambio en la forma de trabajar. Evolution Europe trabaja de forma personalizada para definir las estrategias de financiación de I+D+i más adecuadas para cada empresa, proporcionando la estructura necesaria para consolidar sus actividades presentes y futuras y aplicando las herramientas de ahorro óptimas en cada fase del proyecto.

Los programas nacionales y europeos se complementan con incentivos fiscales a la I+D+i, que operan bajo una lógica contable diferente pero impactan en la misma cuenta de pérdidas y ganancias. Mapear ambos marcos regulatorios desde el principio permite una imputación clara de los costes globales del proyecto, tanto en las fases de presentación, gestión y justificación para Bruselas como en las certificaciones ante la administración tributaria.

Después de canalizar 250 millones de euros Utilizando esta metodología, la conclusión de la consultora es que la eficiencia no se mide por el volumen de herramientas solicitadas, sino por la capacidad de consolidar de forma definitiva y transparente ese apoyo en el balance de la empresa.

Acerca de Evolución Europa

Evolución Europa es una Consultoría especializada en financiación de la innovación. que ayuda a startups, pymes, grandes empresas, universidades y centros de investigación a identificar, obtener y gestionar financiación para proyectos de I+D+i e inversión industrial.

Con sede en Madrid y un equipo de 60 profesionales, trabaja con programas europeos y españoles:

Horizonte Europa, Consejo Europeo de Innovación, CDTI, y con incentivos fiscales a la I+D+iincluidas deducciones, bonificaciones de seguridad social para el personal investigador y el Patent Box.

Su enfoque combina estrategia tecnológica, financiación pública, inversión privada y ejecución de proyectos. desde el diagnóstico inicial (gratuito) hasta la justificación final.